Paseando por la Ciudadela de Menorca

Todos los centros urbanos e históricos del mundo guardan sus secretos para los visitantes y, en el caso de la Ciudadela de Menorca, más que secretos lo que abundan son historias muy frescas de los millones de viajeros que visitan el archipiélago balear todos los años.

Los ambientes que se aprecian en Ciudadela de Menorca cambian según la época del año y las horas del día. Cada momento tiene sus apreciaciones personales, pero en lo que todo el mundo coincide es en que lo mejor está en no hacer un plan para visitar. Hay que dejarse seducir por el encanto de la isla, de su gente y de sus secretos.

Al emprender un recorrido por las calles de Ciudadela de Menorca principalmente las del centro de la ciudad, nunca debe olvidarse que, sea cual sea la época del año, hay que tomar las previsiones climatológicas de la temporada, usar calzado cómodo, hidratación y en los nuevos tiempos llevar su mascarilla, gel antibacterial y guardar la distancia social para disfrutar al máximo y no te olvides de reservar tu coche de alquiler.

Ciudadela de Menorca ¿Qué nos encontraremos?

Uno de los sitios más emblemáticos de la localidad Ciudadela de Menorca es la catedral un edificio de estilo gótico que se levantó entre los siglos XVIII y XIV en el mismo sitio y sobre las ruinas de la mezquita árabe más importante de la isla, por lo que tiene un significado religioso muy interesante y oír las historias, será muy grato.

Muy cerca de este monumento se encuentran la Plaza Bourne y la Plaza de la Esplanada, dos espacios abiertos que huelen a historia viva. En la actualidad es utilizado para cualquier tipo de evento multitudinario, pero en el medio se levanta un gran obelisco que recuerda los tristes sucesos del ataque de los turcos en 1558, en el que saquearon la ciudad y fallecieron más de la mitad de los pobladores.

En esta misma zona está el antiguo alcázar de la isla, levantado en tiempos del reino de Aragón, que en la actualidad sirve de sede del ayuntamiento.

Las vistas desde este punto de la ciudad suelen ser muy atractivas para los aficionados a la fotografía y para todo aquel que le guste admirar las construcciones antiguas.

Caminar por las calles

Que no sea un problema el andar por las calles de una particular ciudad como Ciudadela de Menorca. Su aire señorial atrapa, y también sus escaleras continuas, muy cortas y de ligera inclinación, te facilitan la llegada a las zonas más altas del paseo.

En el corazón de la ciudad podrás toparte con una mezcla de escuelas artísticas y artesanas de la construcción. Edificios de todas las épocas, de los siglos XVII al XIX, se funden uno al lado de otro con templos, mercados, tiendas y pequeños sitios de gastronomía local.

No puede faltar en este recorrido, una visita al puerto de la ciudad, un espacio que ha ido adaptándose con el paso de los años pero que tiene más de mil años de actividad comercial y de referencia en el Mar Mediterráneo.

Cada rincón es un sitio muy distinto a otro y, a su vez, cada viaje traerá recuerdos diferentes a quienes lo han vivido. Eso si, nunca dejes de visitar el centro histórico que te atrapará para toda la vida.


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